Circo (40 x 50 cm.)

El hombre caído en la derrota. Esa última piña fulminante que lo dejó sin ilusiones. Le había puesto muchas expectativas a la pelea, se había preparado con entusiasmo, calculó cada movimiento, cada salto. Pensó estrategias. Se calzó los mejores guantes, esos de la última pelea ganadora, los que le dieron el mayor premio. Aquel que dio de comer a su familia durante un año y ahora estaba derrotado. Tendido en el suelo con la mirada perdida, las manos en los costados, el cuerpo desplomado, sintiendo la gravedad de la tierra y todo alrededor nublado, el entorno se había convertido en una nube negra. El público se escuchaba lejano, en el rincón al fondo del barullo la familia se preocupaba por el antiguo campeón que ahora yacía inmovilizado. Hubo un instante sin aliento, sin reacción, un momento donde todo parecía haberse detenido, congelado. El publico en esa bruma oscura, el contrincante, todos quietos y en suspenso, esperando alguna reacción del derrotado. Éste tendido en aquel ring, sin ningún movimiento, sumido en un lejano sueño no encontraba conexión con la realidad y no quería encontrarla había perdido su último deseo.


Un guante de boxeo en el suelo, inmóvil. Pasa el tiempo y sigue allí quieto con el interior boca a arriba donde se ven sus cordones de ajuste atados. Pasa el tiempo, el brillo de su material se va opacando y el guante no realiza movimiento.

De un momento a otro sus cordones se desatan, se desenhebran y se alejan anudándose. Forman un rulo y quedan colgados balanceándose en el rincón.

El guante reacciona lentamente, esta pesado, derrotado, arrastrándose por el suelo se acerca a los cordones y en su último movimiento de vida se cuelga.

Fuente: Foto del libro: 1930s The hulton getty picture collection. Décadas del siglo XX. Página 319

Pumahuasi (20 x 30 cm)

Inspirado luego de una parada viajando hacia el centro del mundo: Machu Picchu. Antes de salir de Argentina y llegar a La Quiaca, en la localidad norteña de Pamuhuasi.
Paramos en Pumahuasi de casualidad ya que justo los habitantes de dicho pueblo realizaban un corte de ruta para que no despidieran a un par de compañeron de las oficinas municipales. Entonces el micro se detubo sobre la ruta durante una hora, en dicho transcurso de tiempo con Adrian (amigazo y compañero de viaje) recorrimos el humilde pueblito norteño de unas 30 casas en total, todas construidas integramente de barro y techo de paja.
Por lo que se apreciaba y comentaban sus habitantes, vivian de la cria de cabras, curtiembre de cueros, trabajos en arcillas y puestos en el municipio.
Se ven tiradas a la par de la ruta las vias olvidadas de un ferrocarril que una vez los unió al resto del mundo, pero al pasar por manos de dirigentes politicos cada vez mas interesados en sus bolsillos e intereses personales, sin dudarlo, le han cortado el hilo y los dejaron caer.



Fuerza abu!
40 x 60 cm.


Abuelita querida.
La de los dulces de higo más ricos del mundo. Los tejidos con punto de oro. Las palabras más suaves. Los tallarines de harina y amor. Y el patio de su casa lleno de felicidad que un día olvidó.
Y lleva en sus manos a la reina de todas las mujeres sobre la tierra que lleva su sangre.

El Umbral

El Umbral (40 x 50 cm.)









El Umbral es el nombre del teatro en donde actuó una chica que conocí en un bar, llamemosla Lola, de la cual me enamoré fugaz a primera vista.
Luego de memoria cuando aún no había llegado al suelo, hice el cuadro.





"reunión" (50x70)


"siesta" (40x50)

"vale la pena parar" (30x50)


"el primero" (35x50)




"putisima" (25x35)

"costanera" (30x40)

"canario" (45x60)

"estación" (30x40)


"abstracto" (30x40)

"luzagua" (35x45)

"marioneta perdida" (40x60)

"revista" (35x50)

"molinos robados" (40x50)

"banco que duró poco" (45x60)

"a medias conro" (50x70)

"collage"

"nada" (50x60)

"pagringo"